Porque debes invertir cuando tu hijo es pequeño

Hay un pequeño test que quisiera hacer a los lectores de este blog: ¿Qué tienen en común estás 4 frases?

–          Todavía va al jardín de infancia o va ya al colegio

–          A la hora de escoger el jardín de infancia vale cualquiera, van solo a jugar.

–          No entiendo todas estas fijaciones por el inglés o el francés, ya tendrán tiempo de mayores para aprenderlos, cuando hagan el bachiller los mando al extranjero

–          Es inútil viajar para enseñarles idiomas ahora, seguramente no se acordará de nada pasados un par de años.

No creo que sea difícil llegar, a un punto común en términos valorativos de los primeros años de vida de un niño, al menos desde el punto de vista intelectual.

Al valorar la primera infancia cometemos los mismos errores qué haríamos al analizar la historia: todo aquello que hay antes de la escritura o de las primeras tumbas es la prehistoria, y  por tanto es considerada poco importante, si se llama prehistoria será que no forma parte de la historia, sino que es una etapa precedente y por tanto irrelevante.

Lo mismo hacemos con la infancia cuando entendemos que debería ser solo jugar. Como si el juego no fuese un aprendizaje, es como si ignoraramos el extraordinario desarrollo de la infancia, que es el que lleva a una persona a aprender a hablar, caminar, observar, copiar, reinterpretar, elaborar y conjugar complicadas reglas de gramática con verbos irregulares, y es totalmente crucial.